¿Vale la Pena Pensar en el Futuro de las EdTech Desde los LMS?

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Los encabezados parecen aludir a una batalla del todo por el todo que definirá la industria por generaciones. Mientras tanto, un vistazo a los números globales es lo único que basta para banalizarla.

Con valuaciones que en los más generosos escenarios no superan los $2,000 millones de dólares cada una, Instructure Canvas y Blackboard no parecen significar demasiado en una industria que en 2015 superó ingresos netos superiores a $107,000 millones a nivel mundial.
Instructure generó ingresos anuales en el orden de $159 milllones en 2017. Entre tanto, la analista Research and Markets pronostica ingresos en EdTech de alrededor de $325,000 millones para 2025.

Si bien no es clara la participación total de los LMS en las EdTech a nivel global, no es posible que estas en su conjunto contribuyan a más de una décima parte. El segmento más prometedor de los LMS, de acuerdo a Blackboard tanto como a Instructure, es el sector corporativo. Research and Markets estima que su valor estará alrededor de los $7,000 millones en 2023.

Los fondos fluyen consistentemente a las EdTech. Pero no a los LMS. Estudios de tendencias y prioridades de capital de riesgo respaldan la idea de que las LMS no son una prioridad.
Tampoco resultan ser un excitante campo de innovación tecnológica en el futuro.
En contraposición, listamos las tendencias y áreas tecnológicas que despiertan el mayor interés. Las podemos separar en categorías, en relación a cuán directamente afectan los procesos educativos:

  • Microaprendizaje (Microlearning), Ludificación (Gamification)
  • Dispositivos móviles, Ciencia de Datos, Analíticas, Personalización
  • Realidad Virtual, Realidad Aumentada, Aprendizaje de Máquina (Machine Learning)
  • Bajos costos de acceso a los dispositivos, la Nube, el Internet de las cosas (IoT), Redes 5G (dependiendo de la región), Ciberseguridad

El potencial dilapidado del directorio Moodle como plataforma y tienda de aplicaciones

Nada de lo anterior debe dar a entender que la idea de LMS está mandada a recoger, que es un concepto obsoleto o innecesario. Una forma más apropiada de entender la situación es viendo la LMS como un servicio básico, semejante a la infraestructura vial de un municipio o una red eléctrica. Con tal de que ofrezcan características “básicas” de forma confiable, cualquiera de sus principales proveedores es aceptable. Un vistazo anecdótico a procesos de compra por parte de algunas organizaciones, como lo fue el caso de la Universidad de Cornell el mes pasado, parece reiterar la idea de que al menos entre las más populares ninguna LMS es excepcionalmente destacable.

Analizando la evolución de sistemas semejantes en tiempos recientes, vemos que en general han alcanzado nuevos espacios de crecimiento, o al menos de supervivencia, en su conversión hacia modelos tipo “plataforma” o “lugar de mercado” (Marketplace). Curiosamente, ninguna de la principales LMS se destaca por su propuesta de valor de este tipo.

¿Cómo puede un LMS orientarse hacia el futuro? Quizás la respuesta más obvia es pensando más alla del LMS. Blackboard e Instructure han afirmado la importancia de sus productos educativos adicionales. La única LMS que actualmente no contempla soluciones por fuera de sí misma es Moodle.

Apuntar a la consolidación de la LMS como plataforma es la otra alternativa obvia. Moodle ya cuenta con un mercado en ciernes: El directorio de complementos. Pero posicionarlo como un verdadero sistema de intercambio y monetización implica depositar considerables cantidades de atención a su desarrollo y usabilidad, cosas que Moodle no parece estar realizando. Al menos no públicamente. Lo cierto es que las plataformas de aplicaciones han demostrado ser un espacio con alto potencial de rentabilidad. La controversia tras la decisión reciente de Epic Games, creadores del popular videojuego Fortnite, de obviar la plataforma Play Store de dispositivos Android, para así ahorrar la comisión de 30%, destaca no solo el rol central que estas juegan en los mercados tecnológicos de hoy, sino el poder que pueden alcanzar y cómo pueden capitalizar prácticamente cualquier tipo de innovación gracias a su rol en poner esta en manos de sus usuarios. Con más de 120 milliones de aprendices a nivel mundial, Moodle no debería pasar esta lección por alto.

Pero como mínimo, es saludable que Moodle se pregunte a cada tanto si su forma actual es la más conveniente para cumplir su misión, hacia el empoderamiento de ciudadanos, educadores y estudiantes.