Constructivismo Social, Eje Central del Proyecto Moodle, ¿Compromete la Calidad del Sistema Educativo en Suecia?

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Uno de los principios fundacionales de Moodle es el constructivismo social. Corresponde a la idea de que el conocimiento se construye de manera colectiva, entre pares, donde las interacciones son un aspecto irremplazable de la experiencia pedagógica óptima. Sugiere que las relaciones jerárquicas toman un papel secundario frente a la garantía de que todos hagan parte del diálogo. De acuerdo con investigadores en el área de Humanidades en Suecia, esta filosofía pedagógica corre el riesgo de comprometer otros aspectos deseables de un proceso educativo, como por ejemplo la creatividad, el pensamiento crítico, la curiosidad o la perseverancia. Si estas cualidades no son enfatizadas con al menos la misma importancia que el constructivismo social, el proceso de creación colectiva de conocimiento puede llegar a ser perjudicial. Según los investigadores, esto es lo que está sucediendo en Suecia actualmente. Su afirmación se basa en la pérdida de posiciones de los estudiantes en nivel Básico en las pruebas internacionales estandarizadas PISA y TIMSS en la última década.

Los autores afirman que el constructivismo social promueve una base “subjetiva” para el conocimiento y la realidad. Esta afirmación es equivocada. En realidad, un mejor calificativo es “colectiva”. Pero en el mundo actual no es difícil entender porque estas dos palabras pueden entenderse como sinónimo. Si tanto los participantes como los promotores de espacios educativos buscan a toda costa que todas las voces sean escuchadas, sin dar el mismo espacio al método científico y el valor de la evidencia objetiva, nada impide que el constructivismo social se ha utilizado para promulgar falsedades y sesgos. La situación se agudiza cuando introducimos redes sociales digitales debido a la introducción de “efectos de red” que ayudan a reforzar ideas y creencias mediante interacciones recurrentes.

Otro error potencial de los investigadores consiste en afirmar que una disminución en el escalafón estandarizado constituye inequívocamente una desmejora del sistema educativo, aunque sí podría indicar que el sistema de Suecia es menos globalmente competitivo que hace una década. En especial cuando lo analizamos en paralelo con la experiencia de países como China o Singapur, cuyo sistema sí tiene dentro de sus prioridades figurar dentro de los primeros lugares. Al interior del sistema sueco, la evidencia sugiere el rendimiento académico de los estudiantes en la escuela básica es mejor hoy que hace 10 o 15 años, aunque los autores también sugieren la posibilidad de inflación académica, hecho que requiere mayor evidencia.

La sociedad sueca, así como todas, debe responder si la competitividad académica es uno de sus principales intereses. Respecto a otros países, es interesante ver cómo sociedades generalmente reconocidas por su alto nivel de vida y bienestar ocupan niveles secundarios en el escalafón PISA, detrás de países asiáticos e incluso Estonia. En países industrializados, se advierte un incremento en niveles de ansiedad, depresión, ausentismo y consumo de fármacos para el funcionamiento cognitivo a edades cada vez más tempranas; lo cual limita el deseo de incrementar la presión en los estudiantes para desempeñar un papel superior.

En cuanto a Moodle, es necesario sostener debates de mayor nivel frente a la manera en que la argumentación basada en evidencia, el juicio crítico y la aplicación rigurosa del método científico es promovida como eje central de un proyecto educativo con componentes digitales y virtuales. Lo cierto es que ninguna de estas es explícitamente mencionada como principio filosófico del proyecto Moodle, a diferencia del constructivismo social.